jueves, 31 de marzo de 2011

LA AMISTAD (un artículo interesante)



La amistad es un valor universal. Está claro que difícilmente podemos sobrevivir en la soledad y el aislamiento. Necesitamos a alguien en quién confiar, a quién llamar cuando las cosas se ponen difíciles, y también con quien compartir una buena película. Pero ¿Qué es la amistad? ¿De qué se compone? ¿Cómo tener amistades que duren toda la vida?

Caerse bien

Las amistades suelen comenzar de imprevisto, y muchas veces sin buscarlas. En el camino de la vida vamos encontrándolas. Y todo comienza porque alguien "nos cae bien".

Convicciones, sentimientos, gustos, aficiones, opiniones, ideas políticas, creencias, religión son algunos de las cosas en común que pueden hacer que nos hagamos amigos de alguien.

Sentirse a gusto con una persona, conversar y compartir sentimientos es el principio de eso que llamamos amistad.

Algo en Común

Para que la amistad sea verdadera, debe existir algo en común y, sobre todo, estabilidad. El interés común puede ser una misma profesión, una misma carrera, un pasatiempo en común, y la misma vida nos va dando amigos. Dice el refrán Aficiones y caminos hacen amigos.

La amistad es un cariño, un apreciarse que promueve un dar, un darse y para ello es necesario encontrarse y conversar.

Después, con el tiempo, la amistad puede desarrollarse en profundiad y en extensión mediante el trato, el conocimiento y el afecto mutuos.

La amistad no puede desarrollarse sin estabilidad. Por eso cuando dejamos de ver durante muchos años a nuestros amigos, a veces nos enfrentamos a que parecen personas totalmente diferentes, o simplemente no se pasa de un diálogo superficial que deja un mal sabor de boca. La amistad es algo que requiere estabilidad en el trato.

Tratarse

Conocer bien al amigo es saber de su historia pasada, de sus quehaceres actuales y de sus planes futuros; y del sentido que da a su vida, de sus convicciones; y de sus gustos y aficiones, y de sus defectos y virtudes. Es saber de su vida, de su forma de ser, de comprenderse; es... comprenderle.

Comprender al amigo es meterse en su piel y hacerse cargo.

Desinterés

Para que una amistad sea verdadera, no basta con caerse bien, hay que dar el paso definitivo: ayudarse desinteresadamente, sin esperar nada a cambio. Al amigo se le quiere porque él es él y porque yo soy yo. La amistad se orienta hacia el tú y consiste más en un servir que en un sentir.

No es amigo ni el compañero ni el camarada. Tampoco es amigo que el busca aprovecharse del otro. La amistad no es comercio de beneficios.

La verdadera amistad es, en gran medida, servicio afectuoso y desinteresado.

Vale la pena

Ser amigo de verdad no es fácil, pero vale la pena el esfuerzo. Es un gozo tener amigos de verdad: estar con ellos, charlar, ayudarle o ser ayudad y disfrutar y alegrase con ellos ¡poder contar con ellos! Aunque cueste, vale la pena el esfuerzo que requiere ser un amigo.

Tenerse confianza

No solamente se cree lo que dice el amigo, hay que creer en él. Tener confianza en el amigo significa que tenemos la seguridad moral de que responderá favorablemente a as esperanzas de amistad que depositemos en él.
La confianza mutua hace posible la autenticidad.

Dar. Darse.

La generosidad nos ayuda y facilita el dar que es esencial en la amistad. El dar y el darse es esencial en la amistad. El amigo de verdad es generoso y da. Da sus cualidades, su tiempo, sus posesiones, sus energías, sus saberes. Y lo hace para procurar ayduar eficazmente al amigo.

Debemos mirar generosamente, con respeto y con cariño. El egoísmo se opone radicalmente a la amistad.

Un acto de generosidad especialmente difícil es el perdonar. Debemos comprender y saber los motivos de una acción que nos ha hecho daño. Saber perdonar es propio de almas sabias y generosas.

Ser leales

No hay riqueza más valiosa que un buen amigo seguro. Ser leal supone ser persona de palabra, que responda con fidelidad a los compromiso que la amistad lleva consigo. Leales son los amigos que son nobles y no critican, ni murmura, que no traicionan una confidencia personal, que son veraces. Son verdaderos amigos quienes defienden los intereses y el buen nombre de sus amigos.

Ser leal también es hablar claro, ser franco. Debemos también ser leales en corregir a un amigo que se equivoca.

Ser agradecidos

Dice un refrán que "El agradecimiento es el más efímero de los sentimientos humanos" y con mucha frecuencia parece tener razón. La gratitud es propia de los verdaderos amigos.

¿Cuántas veces nos hemos sentido mal con un amigo porque no ha sido agradecido del tiempo que le damos? Nosotros debemos agradecerle su tiempo, los buenos ratos que nos hace pasar, su ayuda cuando nos sentimos mal. A nosotros nos gustaría que una amistad nos dijera "gracias", demos entonces nosotros el primer paso.

Un enemigo mortal

El Yo es un enemigo mortal de la amistad. El orgullo y el egoísmo no caben en la amistad. El orgulloso no mira más allá de su persona, de sus propias cualidades, de sus intereses. No es capaz de ayudar a nadie.

Mantener las amistades

Las amistades se cultivan, maduran. Es fácil hacer amigos, pero es mucho más difícil mantenerlos. La vida pone a prueba la generosidad, la lealtad, el agradecimiento, y no siempre se sale bien de ella. De aquellos amigos de la universidad, poco a poco la lista se hará menor. De un grupo de 30 o 40 amigos, acabarán quedando, para toda la vida 3 o 4.

Hacer nuevos amigos

El hecho de que alguien no tenga muchos amigos no es algo que deba permanecer así. El cultivar aficiones o asistir a alguna clase que nos interese es uno de los mejores medios para hacer amigos. Una cosa maravillosa de la amistad, es que incluso la gente más tímida puede hacer amistad ¡Con otros tan tímidos como ellos mismos! Hacer nuevos amigos es abrir horizontes. Si alguna vez algún amigo nos ha pagado mal, no significa que ocurra así con todo el mundo. Lo peor que puede hacer cualquiera es cerrarse.

Las amistades cambian

Un punto fundamental al entender la amistad, es que las personas ni somos perfectas y cambiamos poco a poco, es decir, que no siempre encontraremos un "solo mejor amigo". Habrá quien comparta con nosotros nuestras aficiones, otro quizá nuestros problemas, otro nuestros sueños. Querer buscar que una sola persona llene todas nuestras necesidades de amistad es algo que podría llegar a ser una utopía. Además ¿Quién dijo que no se pueden tener varios amigos?

¿Amistad o complicidad?

Así como la amistad sana es un valor esencial para nuestras vidas, el tener una amistad con la persona equivocada puede serla fuente de muchos dolores de cabeza. Problemas de droga, delincuencia, baja en el desempeño profesional, problemas familiares son unos cuantos efectos de las malas amistades. La amistad es compartir, pero no es complicidad. También es importante recordar que somos personas individuales, con una conciencia individual. El hecho de que tal o cual amistad "lo haga", no significa que nosotros debemos hacerlo. Tampoco podemos esconder nuestra conciencia individual en una conciencia "compartida". Es el caso típico de alguien que se mete en problemas serios porque salió con los amigos y se perdió el control. "Más vale solo que mal acompañado" es un adagio que, de haber sido practicado a tiempo, podría haber evitado muchos problemas.

Conclusión

La amistad es tan importante para el desarrollo humano, su estabilidad y el mejoramiento de la sociedad que es un verdadero valor, que debemos cuidar y fomentar.

Cuando Las Dificultades.


"Permíteme orar,
no para obtener protección contra los peligros,
sino para afrontarlos sin temor.

Permíteme pedir,
no alivio a mi dolor,
sino el valor de superarlo.

Permíteme buscar en el campo de batalla de la vida,
no aliados,
sino propia fortaleza.

Permíteme no suplicar, temeroso, por mi salvación,
pero sí tener paciencia para conseguir mi libertad.

Concédeme
que no sea un cobarde,
sentir tu misericordia en mi triunfo, solamente;
pero deja que, en mi fracaso,
encuentre el apretón de tu mano."

miércoles, 30 de marzo de 2011

Usa tu don!


Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 1 Pedro 4:10.

Erik vivía como si no necesitase de nadie. En cierta ocasión, mientras un incendio destruía la casa de un vecino y todos corrían de un lado para otro tratando de ayudar, él miraba de brazos cruzados. Entonces, alguien le preguntó:
-¿No vas a hacer nada? ¿Te vas a quedar mirando, solamente? -Cada uno cuida de su vida -respondió, levantando los hombros. Y se alejó como si nada estuviese sucediendo.

La indiferencia parece ser el mal de nuestro siglo. Las personas están tan ocupadas en resolver sus propios problemas que llegan al punto de pensar que son las únicas que existen y que necesitan de ayuda.

Pero, el consejo de Pedro es que, si queremos ser gente realizada y feliz, debemos vivir al servicio de los demás. Es interesante el modo en que Pablo empieza el versículo de hoy: “Cada uno”, dice. La responsabilidad de ministrar los dones del Espíritu no es colectiva; empieza con el individuo. Nadie puede esconderse detrás de los otros, bajo pena de caer en la arena movediza de la indiferencia.

Cada uno, “según el don que ha recibido”. Nadie vino al mundo sin algún don, y todos somos responsables por administrar ese don en favor del ser humano. El ejercicio del don para ayudar al semejante hace de una persona un ser altruista y victorioso.

La palabra “ministrar”, en griego, es diakoneo, que significa “servir”. El secreto de una vida realizada es el servicio. Vivir solo en función de las pro­pias necesidades, sin prestar importancia a las necesidades ajenas, convierte al corazón en un pozo de egoísmo.

La diferencia entre un manantial y un pozo es que el manantial deja correr sus aguas, y por eso permanece limpio y transparente. El pozo no; el pozo guarda, retiene y esconde. Con el tiempo, sus aguas se corrompen y solo sirven para provocar la muerte.

Toma este nuevo día como un día de servicio. Aprovecha cada minuto para usar el don que Dios te dio en favor de otros. Edifica vidas; haz felices a las personas que están a tu lado. Y recuerda el consejo de Pablo: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos adminis­tradores de la multiforme gracia de Dios”.

Cambia tu primero.


"Si cuidas una abeja, habrá más miel en el panal.
Si evitas una injusticia, habrá más justicia en el mundo.
Si cultivas un rosal, habrá más rosas en el jardín.
Si amas, Dios estará más presente en el mundo.
Si siembras un grano de trigo,
habrá más humanidad en el mundo.
Si enciendes una vela,
habrá más luz en la noche.
Si vives en la verdad,
habrá menos mentira en el mundo.
Si cuidas un nido de golondrinas,
habrá más golondrinas en primavera.
Si vives en libertad,
habrá más libertad en el mundo.
Si enciendes un fuego,
habrá más fuego en el invierno.
Si irradias en tu alegría,
habrá menos tristezas en el mundo.
Si esperas cambiar tú cuando haya cambiado el mundo,
morirás sin haber vivido;
Si comienzas cambiando tú,
ya estás cambiando el mundo..."

Día a día, paso a paso.


No llevemos todas nuestras cargas a la vez, no mires la carga del pasado ni la del mañana, porque te harán sufrir, nadie sabe qué no traerá el mañana, ¿para que sufrir por ello?

Las cosas del pasado no la podemos cambiar, pero podemos aprender de ellas, sirven como lección de vida. Nuestras experiencias nos enseñan, y pueden servirnos en el futuro así como en el día de hoy.

¿El mañana? Quien sabe qué será del futuro. Nadie conoce el día del mañana. Aun no se ha escrito, no se sabe como será, así que mejor no te angusties por el mañana, vive un día a la vez, serás más feliz así, y tus cargas serán mas livianas.

Lo único que debe contar para ti es el día de hoy, vívelo, es tu día, no habrá otro igual. Habrá días mejores o peores pero nunca uno igual -NO TE LO PIERDAS-
¿Para qué llevar todas nuestras cargas en un día?


Para nuestro bien, existe el día y la noche, gracias a lo que podemos recobrar nuestras fuerzas para poder enfrentar el mañana que también será un día nuevo e irrepetible. -Sólo tenemos un día en nuestras vidas- hagamos de nuestro hoy la más grandes y maravilla posible, soñemos, seamos felices, riamos y si sufrimos hagámoslo con la clara convicción que lo vamos a superar porque sólo así aprenderemos a vivir la vida…


Día a día, paso a paso…

Lo que no podemos hacer es pretender vivir una semana o un año a la vez, vivamos mejor el día de hoy.

Vivir un día a la vez.


Aprender a vivir el día a día es un arte, siempre estamos tratando de vivir todas las cosas al mismo tiempo, las penas, las alegrías, las tristezas, la felicidad y el amor.

Y por cada día que vivimos con todas esas mochilas que tanto nos pesan, dejamos de disfrutar la vida, la cual se supone deberíamos vivir en plenitud y en armonía. Ese día del que debiéramos disfrutar es hoy.

Deja las sombras del pasado y espera pacientemente el futuro, todo llega, nada queda detenido, no vivas en forma apresurada pues así sólo vivirás con tristezas ya que no dejarás paso a la felicidad.

Aprende a vivir este día.
-No habrá otro igual-

Nuestras mochilas siempre están y estarán en nuestras vidas, ya es hora de deshacerse de las las mochilas de recuerdos y del dolor que en su momento te dejaron con el corazón destrozado. Hay que saber tirarla a un lugar donde no la encuentres. O a su defecto, guardarlas en el fondo de tu corazón, porque no se puede vivir sin pasado pero de ti depende que ese pasado lo tomes como experiencia y no lo hagas parte de tu vida hoy mismo.

Da un descanso a lo que quedó atrás y no fue grato para tu vida. ¿Para qué recordarle hoy? ¿Qué ganas con ello? Mejor guárdalo como en un rincón del alma… porque cuando piensas en ello duele y aún lo sientes en tu piel. ¡Olvídalo, eso fue AYER!

En nuestro interior siempre llevaremos mochilas en las que guardamos alegrías, ilusiones, penas y todos los sentimientos que nuestro corazón un día albergó. Algunas son bonitas y llenas de amor, pero al fin y al cabo también son mochilas y también pesan. Y entre una mochila y la otra, vivimos la vida agobiadas por el ayer, miedosas por el futuro, con demasiado peso para nuestras vidas.

Debemos aprender a soltar, a dejar que nuestro día a día pueda ser vivido de a poco y lentamente, con una cosa a la vez.

Si hoy estás feliz disfruta de ello, no temas, sólo vívelo, ya tendrás tiempo de buscar soluciones si algo sale mal; no te agobies pensando en el futuro. Lo que suceda el día de mañana es desconocido y eso puede asustar, pero hoy vives el día de hoy. Disfruta del día que estás viviendo hoy.

lunes, 28 de marzo de 2011

Cada día.


"Cada día,
hagamos algo de lo que podamos sentirnos orgullosos al día siguiente.

Cada día,
pensemos que es el primero,
para vivirlo con sorpresa;
y el último,
para aprovecharlo como nuestra última oportunidad.

Cada día,
busquemos nuestra felicidad
haciendo más feliz a algún otro.

Sembremos
una semilla
de cuyos frutos podamos vivir al día siguiente.

Renovemos
nuestro corazón de tal manera
que no quede amargura alguna para el día siguiente.

No guardemos
nuestras sonrisas de hoy para mañana.

Sólo podremos sonreír mañana,
si hemos sonreído hoy."