martes, 1 de febrero de 2011

Libérate del pasado .


En nuestra vida hay etapas que han sido muy dolorosas, recuerdos pasados que no se van de nuestras vidas, heridas que aún no sanan porque seguimos pensando en el ayer… y eso nos nos deja avanzar.

La mejor manera de superar el dolor del pasado no es tratando de olvidar, estar a punta de llantos y mala vida, sino al contrario… es mejor saber enfrentar lo que causó tanto desastre en nuestras vidas.

Preguntarte en tu interior, ¿hasta cuándo seguiré aferrándome a eso? ¿Hasta cuándo quiero sufrir por algo que me sucedió en el pasado?

Una vez te enfrentes a esas preguntas es hora de soltar las amarras del pasado, desecha esas vivencias, perdona el daño que te causaron; sólo así podrás seguir con tu vida hacia adelante, experimenta la hermosa sensación de sentirte libre, respirar hondo, saber que eres una persona llena de energía, que tienes libertad para llorar para reír.

Despréndete de todo lo que te ata al dolor.
Poner punto final es tu decisión, ya no necesitas seguir persiguiendo las sombras del pasado, es hora de vivir el hoy.

- Ser feliz debería ser una de tus prioridades -
El ayer te dio la experiencia para lo que vives hoy y que te servirá para que tengas un futuro mucho mejor.

Respira, siente que tienes toda la vida para volver a sonreír, para que esas lágrimas que un día derramaste te sirvan para dar lecciones de amor a los que te rodean, debes perdonar el pasado que fue inclemente para que puedas vivir un próspero futuro.

Se siempre luz para los que te rodean, ten siempre la palabras adecuadas para quien las necesite y que todas tus experiencias sirvan a otros como guía. Bien sabido es que nadie puede vivir tus experiencias o ponerle atajos a las cosa malas, pero sin lugar a dudas que les ayudará a tener una mejor vida.

Piensa que todo lo que vivimos en esta vida tiene un porqué, quizás esa etapa dura que te tocó vivir no era tu futuro, quizás lo mejor está por llegar…

No te aferres a los recuerdos,
mejor míralos con buena cara reconociendo que te han servido
para ser la gran persona que eres ahora.

Tienes la capacidad de reinventarte muchas veces, y de liberarte de lo malo guardando lo bueno, hazlo.

Deja que el perdón entre en tu vida, agradece al pasado por lo malo, pues eso te servirá para mirar hacia adelante con pasos seguros sabiendo que no volverás a caer en picada.

Puesto que he aprendido a quererme tal como soy,
a perdonar y hasta olvidar lo que me dañó,
ahora soy libre.
Soy feliz.

Lo único que podemos hacer por los que nos dañaron es perdonables y dejar que sean quienes son, saber que su verdad está dentro de ellos, y que sólo cambiarán cuando quieran hacerlo.

Ya nadie nos puede dañar, lo hemos superado,
ahora sólo necesitamos ser felices…

Vivir como si fuese el último día.



Todos los días deberían ser maravillosos, y pueden serlo. Deberíamos dar cabida a la cosas buenas para que se alojen en nuestros corazones.

Vivamos cada día como si fuese el último, no dejemos pasar un día sin haber hecho algo bueno para ti o para los que te rodean.

Es posible ser feliz,
es posible vivir una vida gratificante, en plenitud.

Todas las cosas malas se pueden revertir, si alguna vez has hecho algo malo o piensas que has actuado mal, no pienses que eso necesariamente te perseguirá hasta el último de tus días; no es así, cada día que abrimos nuestros ojos supone una nueva oportunidad para volver a hacer las cosas bien, una nueva oportunidad de recomenzar con nuestras vidas.

Vuelve a hacer planes, no dejes que el hastío y el aburrimiento te tapen el sol, haz de tus días un nuevo renacer, una nueva oportunidad para no cometer los errores del pasado.

Ríe, eso siempre te hará bien, te dará vida, juventud, y contagiarás a los que te rodean de buenas vibraciones. Te querrán y respetarán por tener siempre la palabra justa, la sonrisa cuando un rostro esté triste. Se feliz para que todo lo que haces sea hecho con mucho amor y cariño.

-Tú diriges tus propios sentimientos,
puedes sentirse como quieras-

Si te apetece llorar, no te reprimas, llora lo que haga falta, deja que todos tus sentimientos afloren para que puedas liberarte de todo lo que te aprisiona.

Ayuda a quien pide tu consejo, ofrece unas palabras, unas conversaciones con personas que lo están pasando mal. No sabes cuánto están deseando encontrar una persona que sólo le diga que "aquí estoy", "cuenta conmigo". Y aunque nada te diga, sentirá tu protección, alguien que sabe comprender por lo que pasan. Recuerda que los males de amores son los que no dejan avanzar, son lo que más cuesta sacar de nuestros corazones y de nuestra mente. Tu apoyo es muy importante.

Camina por la vida siendo una buena persona, sintiendo la brisa del aire que nos toca cuando caminamos, si vas por la vida con esa actitud tan positiva, extendiendo tus manos a quien lo necesite, serás una persona que siempre será recordada por su gran entrega.

Recuerda que no todos sonríen en este momento, tristemente hay muchas lágrimas derramas por todos lados, acércate a los que sufren, deja tu huella en este mundo.

-Regala amor-

No te guardes la bondad ni el amor, repártelo, entrégalo, regálalo, pero que no se quede sólo en ti, porque de nada te servirá el día de mañana. No hay que ser egoístas, deja cosas positivas en tu caminar por esta vida.

-Tú eres luz. -

Con tu ejemplo puedes dar luz al mundo, muéstrales a las personas que te rodean que se puede ir ayudando a la gente sin esperar nada a cambio, que la mejor recompensa la tendrás al final de tu vida.

Vive tu vida a tope, recuerda que todos estamos de paso por esta vida y que cada día es como subir a una gran escalera, rocuesta, pero cuando llegues a la cima y mires hacia abajo y veas toda la gente que se benefició de tu bondad, serás la persona más feliz de la tierra.

Busca en tu interior, reencuéntrate, se una persona que es capaz de renacer cada día, en cada amanecer y en cada momento del día.
Deja que el amor y la bondad inunde tu corazón para que tu interior se ilumine.
Da lo mejor de ti a quienes viven en tu entorno.

Recuerda que lo único más grande que tú, es Dios, los demás somos todos iguales, pero podemos hacer una diferencia si amamos a nuestros semejantes. Si somos capaces de amar, también seremos capaces de ser amadas.

Viviendo de esta forma y haciendo estas cosas, nuestros días serán maravillosos, por el sólo hecho de haber tenido bondad para con nuestros semejantes nos sentiremos bendecidos.

Autor: Shoshan.

lunes, 31 de enero de 2011

Con el tiempo aprendes a ignorar el daño.



"No se acaba el amor con sólo decir adiós,
cuanto menos te tengo más te recuerdo,
quiera olvidarte, pero estás en mi mente…

Me pregunto mil veces si será verdad
que algún día aprenderé a ignorarte,
a no estar preguntando qué haces,
o mirando a ver quien ocupa hoy tu corazón…

Olvidar no es fácil,
y aunque me hiciste daño,
por algún motivo
sigo buscando noticias tuyas."

Y así es, pese a que nos hacen pasar por dolores que aniquilan nuestro corazón, acabamos preguntándonos qué ha sido de esa persona a la que un día entregamos el corazón y que no lo supo cuidar.

La vida nos va enseñando que por muy negro que sea vea el sendero, al final siempre hay una luz que nos traerá una nueva oportunidad de volver a vivir de nuevo, con muchos menos fallos de los que ahora tenemos, pues desgraciadamente se aprende a golpe de sufrir y caer muchas veces. Así, a golpes, es como aprenderemos a ignorar quien que tanto mal nos hizo.

Hacer una promesa de amor a una persona, es como poner tu huella digital, supone un compromiso de amor. Ese compromiso conlleva responsabilidades que hay que cumplir, porque si fallas o te fallan, no puedes volver a creer en aquella persona, como tampoco podrían creer en ti.

Un ejemplo:
"Tú me prometiste amarme siempre", -dice ella.
"Yo dije que te quería", -dice él.

En un ejemplo así, queda evidente que era ella la que hacía esa promesa de amor, él sólo se dejaba amar por ella, y si un día ya no quería estar más con ella simplemente lo daba por terminado.

Pero a quien sí hizo promesas de amor por siempre, no se le puede pedir que no sufra, que no lo busque en cualquier parte, pues le buscará incluso en Internet, tratando de ver qué hace, con quien chatea, cual es su nuevo amor y así vamos visitando sus perfiles y haciendo más cruel nuestra herida de amor. Porque sí prometió amor mientras su pareja sólo jugaba.

Ahora tu ex pareja tiene otro amor, y ¿qué haces? Le buscas (normal, tú le amabas).

Pero te daré un consejo:
No busques a tu ex, si ya está en una nueva relación, si ya te ignora, no le busques. No vale la pena estar con alguien que juega con tus sentimientos o con las de otra persona.

Nota importante:
También existen las personas con doble vida.

Esas personas comúnmente te escriben mensajes por privado, emails, correos, te abren casualmente la ventana del chat, del Messenger, etc., diciéndote que "con quien ahora estoy no significa nada para mí", "siempre te amaré", "acabaré volviendo contigo", etc.

¿Pero qué se creen? ¿Qué se piensan que somos, aves de paso? ¿Piensan que cuando les da la gana pueden volver para luego volverse a ir con la otra persona? ¿No es hora de respetarnos más?

¿Acaso no es hora de que ya te mires en un espejo y veas que no eres juguete de nadie?

Si ya no está, que ya no vuelva. Nada de estar llorando todas las noches porque cada vez que vas a ver su perfil social descubres que está regalando amor a cualquiera que se le cruza.

Pero no, dice que "sólo te ama a ti", eso te lo dice y tú le sigues creyendo... ¿Es que tu ex te cree tan ignorante como para seguir su juego?

Basta,
por favor no te denigres más,
aprende a ignorar,
es difícil pero no es imposible,
aprende como primera medida:
- A valorarte -
- a amarte -
- y a respetarte -

Deja que él se eche a tantos brazos como se crucen en su camino, ese es el tipo de personas que llegan a viejos solos y rogando volver al hogar que un día abandonó y despreció cuando tenía éxito en las conquistas.

El tiempo pasa para todos, y a cada uno nos toca pagar lo malo que hacemos. No puedes ir por la vida rompiendo corazones y después quedarte tan tranquilo, no, la vida no es así. Una persona que no tiene palabra no sirve para nada, porque para tener relaciones sexuales cualquiera sirve, pero para tener una vida en común no sirve quien no sabe cumplir su compromiso. A esas personas hay que dejarles pasar, son como los trenes, algunos te sirven otro no.

No sufras más.

No sigas visitando los lugares por los que anda, ni sus redes sociales, porque haciéndolo llorarás, no le creas cuando dice que lo de ahora es algo pasajero, no le creas, miente. Te ha tenido, te ha fallado, y ahora tiene a otro cuerpo atrapado entre sus redes, y mientras tanto, a ti también te tiene entre sus redes gracias a sus palabras de esperanza de un futuro en el que podrán estar juntos otra vez, "como su corazón le dictamina". Así sólo está asegurándose de que no te escapes de sus redes, porque te quiere a ti, le quiere a ella, y si tiene talento querrá a otras también.

Reflexiona un momento:
Pese a todo, eres fuerte, eres capaz de trabajar en cualquier cosa, tienes una vida, tienes padres, una familia que te ama y mucha gente que quizás debido a la ceguera de un mal amor no fuiste capaz de darte cuenta que también están ahí para ti.

Aprende a tener tu espacio, piensa, y reacciona. El tiempo siempre hace lo suyo, intenta empezar de nuevo, concédele una oportunidad a tu dignidad y no busques a tu ex por ningún lado. Es difícil porque la tentación de saber qué hace siempre estará ahí, pero debes superarlo porque mereces respeto.

Hazlo como un propósito,
como una promesa personal:
-Jamás volveré a mirar tu perfil-
-Jamás volveré a buscarte en internet-
-Jamás volveré a buscarte donde sé que te encontraré-
-Jamás volveré a caer.

Y respira, acuéstate, y mentalízate que mañana no serás la misma persona, que aprenderás a ignorarlo, porque eso es malo para tu salud, para tu vida.

Podrás aprender a ignorar lo que te hace daño. Podrás.

Autor: Shoshan

domingo, 30 de enero de 2011

No te apegues al ayer.


La vida me ha enseñado que para seguir adelante, avanzar y no quedar estancados, es necesario no tener miedo a lo que hemos dejado atrás.

Los recuerdos siempre estarán en nuestra mente y corazón, queriendo salir hacia afuera, no hay que temer llorar y mostrar nuestras debilidades, al contrario, debemos dejar nuestros sentimientos y nuestro pasado libre, para que pueda volar bien lejos.

Deja tus recuerdos del ayer salir, recuerda cada tiempo como si hoy, que ya has madurado, lo estuvieses viviendo nuevamente.

Permite al ayer entrar a tu vida, será la mejor manera de recordar, no trates de tapar esos recuerdos, añora todo lo que viviste en ese tiempo, piensa en todas las etapas que estaban contigo, recuerda cada espacio, cada silencio cada nombre…

No evites recordar el pasado, permite que las lágrimas que necesiten salir se posen sobre tu cara, no permitas que tu corazón se quede reteniendo la amargura y sin haber sanado totalmente.
-Saca todo afuera-

Cuando estés en tu propio silencio recordando, respira y relájate, hazlo y ve soltando todo el peso que llevas encima. Muchas veces nos apegamos tanto a los recuerdos que hasta nos cuesta seguir adelante, todo se hace tan pesado como si caminásemos hacia una colina que no la alcanzamos jamás.

Pero mírate al espejo por un momento y piensa en lo bueno que te ha dejado el ayer, rescata esas buenas experiencias para que puedas usarlas en tu vida actual, confía en ti. Utiliza esas experiencias adquiridas para cuando sientas que sólo vas cuesta arriba y nada parece tener un final. Detente y vuelve a respirar, busca sentir paz en tu interior.
Aprende a soltar.

Mira afuera, todo el mundo, el universo, y todo lo tienes ante tus ojos es tuyo; todo está en tu mente; piensa en forma positiva, verás que tus días van mejorando y llegará hasta ti un rayo de luz que te servirá de guía en tus tiempos de oscuridad.

Nunca dejes de avanzar, aun con todos los recuerdos del ayer y todo el sufrimiento de lo que supuso "tu ayer". Nadie puede cambiar el pasado, porque ya se fue, pero queda en ti el reparar lo malo y rescatar las cosas buenas; lo seres humanos somos personas muy complejas y cada cual es un mundo, tratamos de vivir en el presente pero siempre estamos recordando el ayer.

Yo sé que cuesta mucho superar un mal momento, sé que duele muchísimo acordarse de aquellos a los que hemos amado tanto y ya no están, pero si limpiáramos nuestro interior de tantas cargas emocionales tendríamos más lugar para ampliar nuestro horizonte, tanto en lo personal como lo espiritual. Así te darías cuenta de que aquellos que ya no están acompañándonos en la tierra, nos sonríen desde algún lugar de nuestro corazón. Tendríamos una oportunidad de crecer y llegar más lejos de lo que hoy hemos logrado.

- No te aferres al ayer como el mayor de tus bienes -

Ama cada instante vivido y suéltalos,
todo lo que vive enjaulado no te dejará avanzar,
piensa que todas cuanto vive en libertad es más feliz,
lo mismo te sirve esta lección a a ti.

Deja a tu mente con libertad de pensamiento y expresión, para que vayas soltando poco a poco y día a día esos lazos del recuerdo.

-El ayer ya no es tuyo, suéltalo déjalo ir-

Hoy tienes ante ti una nueva oportunidad de volver a tener tu hoy y tu mañana como quieras; sólo date la libertad de soñar, de volver amar, de volver a creer en las cosas, y a medida que vayas alejando el ayer de tu vida, se te presentarán nuevas cosas.

Dedícate a ser feliz, aprende a respirar y soltar amarras de todo tipo. Cuando logres esa paz interior es cuando estarás preparada para comenzar de nuevo la vida.

Levanta tu vuelo y comienza una nueva etapa en tu vida, con el dolor del ayer y la experiencia de hoy, serás una persona completa.

Ahora sólo quédate en silencio, en paz, que mañana será un nuevo día para ti, hazlo a tu manera.

Autor: Shoshan

Mirar con los ojos.


¡Qué diferente sería nuestro mundo si mirásemos con los ojos del corazón!

Si así lo hiciésemos, nos daríamos cuenta de las cosas que suceden a nuestro alrededor y normalmente no vemos, quizás nuestros rencores del pasado serían suavizados por nuestra forma de ser, y todo lo veríamos desde otra perspectiva, con mucho más bondad, incluso para quien tanto daño nos hizo.

Si mirásemos con los ojos del corazón quizás aún estaríamos bien con aquella persona que dijo ser amiga y que nos falló, o estaríamos mejor en la relación con nuestras familias. ¡Quizás incluso estaríamos dispuestos a conceder segundas oportunidades!

Muchas veces vamos por la calle creyendo ver, pero realmente no vemos nada, sólo lo que está frente nosotros. Caminamos sin percatarnos de nadie, salvo que nos tropecemos con una persona. No acostumbramos a mirar y observar a la gente, salvo que sea para echar una miradita a ver qué llevan puesto. Eso es mirar con los ojos, porque cuando tus ojos se posan sobre el niño que mendiga o el anciano que no puede cruzar la calle solo, y le ayudas, estás mirando con el corazón.

Si nos detuviésemos unos minutos en el diario trajín de nuestra vida, quizás hasta seríamos más felices, los recuerdos no nos dolerían tanto y los rencores se nos apocarían porque nuestra luz interior sería mucho más resplandeciente que el oscuro resentimiento, ese que debe estar lejos de nuestra vida, que no nos hace nada bien y contamina el maravilloso mundo que tenemos ante nuestros ojos.

Al pensar en nuestro sufrimiento y en lo que cuesta levantarnos de una decepción, siempre estamos pensando en nosotros mismos. Nos sumergimos tanto en nuestras propias penas y tristezas que creemos que nadie sufre más que nosotros.

Y no es así, hay personas que no tienen nada, hombres que se fueron dejando tirada a una mujer con sus hijos y viceversa. También están aquellas personas que no saben lo que es el descanso, que no saben estar enfermos porque eso es un lujo que no se puede permitir y que aun así da gracias por tener lo poco y nada que tienen.

Personas que saben acariciar a sus hijos con amor y abnegación, quizás no vistan a la última moda y desconocen lo que es vivir en cama caliente cuando el frío azota el cuerpo.

También está el niño que mendiga una moneda, y cuando se lo das te devuelve una sonrisa, es que te miró con su corazón; no vio lo que llevabas, sólo vio tu bondad y generosidad. A su vez, tú te sentiste muy bien. Eso es mirar con ojos verdaderos, las cosas más sencillas del mundo son las que más alegrías aportarán a tu vida.

Nunca es tarde para aprender a volver empezar, para hacer las cosas de otro modo al que lo hicimos hasta ahora; tampoco es tarde para comprender que aún nos podemos mirar al espejo y sonreír por despertar sanos y contentos; no es demasiado tarde para comprender que todo lo podemos superar, que por muy grande que sea la tristeza de nuestro corazón, somos plenamente capaces de revertir las situaciones que nos son adversas.

Cada año y cada mes de nuestras vidas,
siempre habrá pérdidas y ganancias de toda índole.
Sepamos enfrentar todo sin rencor, sin rabia, aprender el lenguaje secreto de nuestro corazón,
ese que te dice como son las cosas, ese que presiente, que siente y vive dentro de ti.

Depende de cada cual, de si queremos mirar la vida con ojos de la indiferencia, o con ojos llenos de bondad. De cada uno de nosotros depende cambiar el rumbo a nuestras vidas y a los que nos rodean. Sólo tú puedes cambiar tu propia vida, y puedes hacerlo para beneficio de otras vidas.

La triste realidad es que por nuestra indiferencia, por no querer cambiar, nuestros rencores viven eternamente en nuestro interior, trayéndonos lo malo, la envidia, el desear lo que otros tienen, los pensamientos negativos, que muy pronto cambiarían…
¡Si tan sólo por un minuto, mirársenos con los ojos del corazón!

No seamos indiferentes ante la vida, ante la pobreza y la desolación de nuestras amigas o familias… No nos envenenemos con malos pensamientos.

Si caminas por la vida y en tu tristeza miras la vida con indiferencia absoluta, detente y piensa cómo sería tu vida si en tus manos estuviera el poder cambiar el mundo. No se puede, ¿verdad?

Pero si aportamos un granito de amor hacia todas las personas, este mundo no sería lo que es, seríamos diferentes, entenderíamos que no lo podemos cambiar pero que sí podemos cambiar nuestra propia vida, hacer bien las cosas sin la indiferencia de la persona a la que nada le importa.

Cada día al despertar, por más dolor que la vida te de, devuelve una sonrisa y acaricia tu corazón que te hace la gran persona que eres.

Autor: Shoshan

jueves, 27 de enero de 2011

Universo Infinito - ♫ Hermosa música para el alma... (HD)

Este video es realmente hermoso con esas imagenes y esa música que relaja mucho, me ha gustado mucho por eso quiero compartirlo con ustedes, que lo disfruten :)


Reflexión Sobre el Adiós.


Ningún adiós es fácil, no es sencillo recibirlo y nunca hay suficiente tiempo para reunir las palabras precisas para comunicarlo a quien nos acompaño por un tiempo. Por más lleno de piedad o ternura siempre está el dolor presente como fiel guardián garantizando que alguno de los dos sufra de manera extrema y sea llevado hasta el precipicio de la locura donde lo único que se ve es desesperanza, desolación, noches de llanto y llenas de dolor.

Por más suaves que sean las palabras del adiós, aunque a cada tilde se adornada por una flor, un vocablo por un regalo o abrazo por un chocolate, el daño es garantizado. No hay explicación, sólo es como una sentencia leída por un juez "y desde hoy sufrirás y no te acompañaré más". El sentido de pertenencia desarrollado hacia el otro, el te quiero y el te amo como contratos, las ganas de no ser abandonados, la felicidad puesta en el otro se va y nosotros no tenemos argumentos con que retenerla. Podemos estar disponibles sexualmente, afectivamente, llamar en los momentos de dificultad, volver a los detalles que al inicio hicieron a esa persona fijarse en nosotros, alejarnos, intentar fórmulas dichas por los amigos, por los libros de sicología barata, consultar libros sagrados, y ni así lograremos evitar que ese adiós se ejecute un paso tras otro hasta hacernos comprender que hemos quedado solos, amando solos.

Nos acompañarán durante mucho tiempo las canciones, los amigos olvidados, uno que otro poema, los malos y buenos consejos, las recaídas, el llanto tratando de sacar afuera el dolor, la necesidad de su voz inicialmente que pronuncie el contrato de regreso y luego solo su voz, uno que otro amor furtivo hasta que por fin esa soledad se consolide, hasta que la pertenencia se pierda.

Esta tarea de estar recibiendo y dando adioses no es fácil, hasta que por fin pasa uno de los dos acontecimientos, se nos adormece el corazón o nos volvemos complejos y se nos pierde el sentido del amor de cómo se siente de cómo darlo o como recibirlo. Y sin quererlo también nos volvemos expertos en darlos, y en cuidar a los que los han recibido ya sabemos que pasarán por la locura, las ganas de muerte, la desesperación, las entregas al otro fallidas, y por último la sensatez y la aceptación; hay quienes lo viven mas rápido o lo disimulan más pronto, la verdad aun no lo se, pero este por lo general es el proceso.

Y en la manera de dar adioses es variada, una es contundente, simplemente adiós y se dan si mucho algunas explicaciones; otra es cobarde, simplemente se deja que se enfríe la relación y algunas son dolorosas, cuando por desdicha nos vemos comparados con otros y vemos que fuimos engañados por un tiempo y que los labios de la persona amada fueron compartidos con otro que malditamente se los ha venido a quedar. Hay quienes se toman el tiempo en ayudarle al otro a decir adiós, pero por mas caritativa y loable que sea esta obra digna de santos (pues escuchar a alguien al borde de la locura, que no logra entender por que si todo estaba bien el adiós es inevitable) siempre termina tomando posturas radicales para que el proceso termine.

El adiós seguirá yendo y viniendo a nuestras vidas de diferentes formas, algunas veces lo pronunciaremos otras lo dirán como la sentencia de muerte, otras veces será forzado por el destino, y sólo nos queda, hacernos tarde o temprano amigos de él, como de otros tantos vicios que tiene este ejercicio de seguir vivo.